
TRES ESCUELAS DE INTERPRETACIÓN BIBLICA
QUE HAN MARCADO LA HERMENEUTICA CRISTIANA.
Desde tiempo inmemoriales el hombre, de diversas culturas, ha debido lidiar frente a sus escritos sagrados teniendo que decidir ¿cuál es la manera correcta de interpretar el texto sagrado? o ¿Qué método a utilizar? Esto no ha sido la excepción en el cristianismo y ya, desde los comienzos hubo quienes decidieron interpretar y enseñar la Escritura de tal o cual manera. En la actualidad no lo hacemos mejor. Muchos de los movimientos carismáticos y de prosperidad han tomado como arma de lucha la interpretación alegórica de las Escrituras para avalar sus postulados. ¿Será esta manera de interpretar la correcta? ¿Habrá otro método más seguro? ¿Cuál fue el método predominante en los primeros siglos de cristianismo? Por ello comprender cómo surgen las escuelas de interpretación que más han marcado el debate teológico y las herejías nos permite, en la actualidad, discernir sobre cual método es, a libre elección, el correcto para interpretar la Palabra de Dios.
Para desarrollar la presente monografía planteo como hipótesis inicial: La escuela alegórica ha prestado poco servicio a la Iglesia cristiana. Mas bien, ha dado pie a movimientos extremos y heréticos que han dañado ciertas doctrinas de la Iglesia.
De ahí que la presente monografía se dividirá en cuatro secciones que abarcaran:
1.- Filón de Alejandría.
2.- La escuela Alejandrina.
3.- La escuela de Antioquía.
4.- Evaluación.
La metodología a utilizar es el trabajo de investigación documentaria de diversas fuentes, tratando de acceder, principalmente, a fuentes primarias; además de buscar otros volúmenes que permitan conocer la influencia, tanto positiva como negativa de estas escuelas de interpretación. Retrocedamos en el tiempo y adentrémonos en los albores de la Iglesia cristiana y descubramos cómo enfrentó la Iglesia estas escuelas de interpretación, que, de una manera u otra han contribuido a la expansión del cristianismo.
I.- FILON DE ALEJANDRIA.
Ante la pregunta: ¿Qué método a utilizar? Es, en rigor, la intuición genial la que busca un método adecuado para desenvolverse. De hecho, el método se inicia movido por la mentalidad y sigue siendo siempre sustentado por ella. En este sentido, ante tal interrogante y decisión, los teólogos de todos los tiempos han debido decidirse por tal o cual método, lo que ha provocado, en el correr de la historia, grandes debates y controversias:[1] Filón, el gran filósofo Judío no fue la excepción.
Fue en Alejandría donde el pensamiento griego ejerció una gran influencia en la mentalidad hebrea. Allí se compuso la gran obra denominada: La Versión de los Setenta.[2]
Este judío del siglo I a.C. fue uno de los tantos intentos de formalizar el problema de la interpretación “por cuanto interpretó las tradiciones hebreas desde un parámetro griego”[3] en un esfuerzo por comprender el problema del lenguaje como lo hace en su obra De Opificio Mundi.[4] Fue uno de los mayores exponentes de la filosofía alejandrina, aun cuando no desechó del todo el método de interpretación literal.[5] El profesor J. Quasten opina: “Según él, el sentido literal de la Sagrada Escritura es tan sólo la sombra con respecto al cuerpo”.[6] Filón estaba firmemente convencido que las enseñanzas del Antiguo Testamento podían combinarse con las especulaciones griegas. Fue así como elaboró una filosofía religiosa en la que realizo “esta síntesis”.[7] Sin embargo, su concepción básica era: el sentido literal es “símbolo de cosas más profundas”.[8] Por ello, para Filón el sentido oculto es lo que importa. No es, entonces, descabellado denominar a Filón, como bien dice M. S. Terry: “El representante más distinguido de la interpretación alegórica judía”.[9] Esto, probablemente se deba a que trato de armonizar la filosofía griega con las concepciones Bíblicas acerca de Dios.[10] Sin embargo, hay quienes son más severos en su critica y opinan que "la escuela de Filón", influenciado por el platonismo, desecho en forma extrema la interpretación literal.[11]
Filón gozaba de la ventaja de moverse en círculos donde se acostumbraba interpretar de manera alegórica los pasajes más difíciles de la Escritura.[12] De esta manera, a través de la alegoría, Filón podía, entonces, afirmar el carácter revelado e inefable de las Escrituras y deshacerse al mismo tiempo de sus aspectos más difíciles de conciliar con el platonismo.[13] Un ejemplo lo cita Justo L. González cuando en su libro inserta un fragmento del texto de Deuteronomio 23:1 comentado por Filón que reza:
Hay otros que compiten por el primer premio en la arena de la impiedad, y que llegan al extremo de cubrir la existencia de Dios así como de las formas (las ideas platónicas). Los tales afirman que Dios no existe, sino que se dice que existe para el bien de quienes se abstendrán del mal por temor a quien creen ser omnipresente y omnisciente. Con gran acierto la Ley llama a éstos “mutilados”, puesto que han perdido el poder de concebir el origen de todas las cosas. Son impotentes para engendrar la sabiduría y practican el peor de los vicios: el ateísmo.[14]
Cabe señalar, en rigor, que Filón no negaba el sentido histórico y literal de la Ley pues, si hubiese sido así, esta negación habría sido una apostasía al judaísmo.[15] Un elemento interesante en el trabajo exegético de Filón es la incorporación a su doctrina del logos de elementos estoicos, por lo cual hace la identificación del logos con la razón constituyendo así la estructura de todas las cosas[16]. En ello, ve al logos como algo inferior a Jehová, manteniendo así intacta la trascendencia de Dios.[17]
Otro elemento interesante en la hermenéutica de Filón es la concepción que el tiene sobre el “éxtasis”. Afirma que es la “meta y culminación de todo un proceso ascendente a través del cual el alma se va purificando”.[18]
Con todo, no se puede desconocer el aporte a la interpretación bíblica que hace Filón a su tiempo y que tiene una influencia decisiva en los primeros siglos de la era cristiana.
II.- LA ESCUELA DE ALEJANDRIA (Método Alegórico).
La escuela de Alejandría fue el centro más antiguo de ciencias sagradas en lo concerniente a la historia del cristianismo.[19] Este medio imprimió su sello al quehacer científico con un marcado interés por la investigación metafísica del contenido de la fe, debido a la preferencia por la filosofía de Platón y la interpretación alegórica[20] de las Sagradas Escrituras.[21] Entre sus alumnos más destacados, nacidos al interior de la escuela alejandrina están: los famosos teólogos Clemente, Orígenes, Dionisio, Piero, Pedro, Atanasio, Dídimo y Cirilo.[22]
En cuanto a la historia del método alegórico, se puede afirmar que éste había sido utilizado con antelación por los filósofos griegos en la interpretación de sus mitos y fábulas de los dioses. Entre ellos podemos encontrar a Homero y Hesíodo. Este sistema de interpretación fue adoptado, principalmente, por los estoicos. El primer representante judío de esta exégesis fue Aristóbulo, hacia la mitad del siglo II antes de Cristo.
Es evidente la influencia ejercida por Filón en la interpretación cristiana de los primeros siglos y, en especial sobre la exégesis patrística. Entre ellos están dos grandes exponentes: Clemente de Alejandría y su discípulo Orígenes. Si Clemente lo usó con frecuencia, fue Orígenes quién lo erigió como sistema. Interesante es el aporte que hace el Dr. Quasten:
[éste método] tuvo la gran ventaja de abrir un vasto campo a la teología incipiente y permitir que la revelación entrara en contacto fecundo con la filosofía griega. Contribuyó, además, a resolver el problema más importante que se había planteado a la Iglesia primitiva, a saber: la interpretación del Antiguo Testamento.[23]
Aun cuando ambos toman el sentido alegórico para la interpretación de las Escrituras, vale la pena señalar que existía en ellos una profunda reverencia por la revelación de Dios, a pesar de la tendencia a descubrir figuras y prototipos en cada una de las líneas de la Escritura y descuidar así el sentido literal. Por ello, el sentido alegórico de interpretación no estaba exento de peligros.
Es Orígenes quien de manera prolifera se dedica a escribir una serie de obras exegéticas que comprendía: escolios[24], homilías[25] y comentarios. Esta cantidad de escritos se debe que tanto Clemente como Orígenes aún viven en el período de las persecuciones y del gnosticismo.
Es Justo L. González[26] quien nos da una aproximación a los dos principios que regían la interpretación de la Escritura que promovía Clemente de Alejandría: a) La interpretación alegórica no debe descartar el sentido primero del texto, salvo cuando éste sea tal que contradiga lo que sabemos del carácter y la dignidad de Dios y, b) Cada texto ha de ser interpretado a la luz del resto de las Escrituras.
En cuanto a Orígenes, es curioso y paradójico que como discípulo de Clemente y asumiendo el método alegórico de interpretación, un arrebato de literalidad, respecto de un texto bíblico (Mt.19:12) que dice: “quienes se hacen eunucos por causa del reino de los cielos”, le llevo a privarse de sus órganos viriles.[27] Sin embrago, en su obra exegética él mantiene la doctrina de la diversidad de sentidos dentro del texto; sobre todo, insta a buscar tras el sentido literal, el sentido oculto y espiritual. Aun así, “rara vez construye su exégesis de manera sistemática sobre la base de la tricotomía en los sentidos literal, moral y espiritual”.[28] Sin embargo, Orígenes no deja de sorprender pues, en lo que se refiere a los milagros narrados en la Escritura “se detiene a subrayar la realidad histórica de los acontecimientos”.[29]
En cuanto a su procedimiento exegético, Orígenes plantea: a) Todo texto esconde misterios que han de ser descubiertos mediante la alegoría, b) Nada debe predicarse de Dios que sea indigno de Él, c) Cada texto ha de ser interpretado a la luz del resto de las Escrituras y d) Nada ha de afirmarse que sea contrario a la regla de fe.[30] Frente a esto, Justo L. González afirma: “Orígenes lleva hasta la exageración el principio de que cada texto ha de ser interpretado a la luz del resto de las Escrituras… descubriendo sentidos ocultos en los términos más claros y sencillos”.[31] Esto se hace patente por cuanto la comunidad cristiana, para poder leer cristológicamente el Antiguo Testamento, el método alegórico era una necesidad.[32] A modo de ejemplo, Orígenes en su obra De principiis dice:
Las Escrituras fueron escritas, por último, por el Espíritu de Dios. El significado que tienen no es solamente lo que aparentan a primera vista, sino tienen también otro, que escapa a la mayoría. Porque aquellas palabras, que fueron escritas, contienen ciertos misterios e imágenes de cosas divinas.
En toda la iglesia, que respeta el primer significado, se opina unánimemente respecto de la Ley que ella es espiritual. Se opina que el sentido espiritual de la Ley no es conocido por todos, sino solamente por aquellos a quienes la gracia del Espíritu Santo es impartida a través de la palabra de Sabiduría y conocimiento.[33]
III.- LA ESCUELA DE ANTIOQUÍA (Método Gramático – Histórico).
La influencia de Orígenes no se dejó solo sentir en Egipto, sus ideas se extendieron más allá de su país natal. Es interesante que “hasta sus enemigos le deben más de lo que ellos mismos admiten”.[34] La escuela de Antioquía, por ende, nace como oposición a la escuela de Alejandría y, principalmente, a su método alegórico. Fundada probablemente por Doroteo y Lucio a fines del siglo III d.C.[35], ésta escuela centraba cuidadosamente la atención en el texto mismo y encaminaba a sus discípulos hacia una interpretación literal y el estudio histórico gramatical de la Escritura.[36] El objetivo escriturístico era descubrir el sentido más obvio. El realismo y el empirismo de la escuela de Antioquía eran tributarios de Aristóteles, siendo la cuna de esta gran tradición exegética.[37] Esta escuela “no aceptaba que los textos tuvieran doble sentido, sino tan sólo que había una conexión superior entre los procesos”.[38]
Algunos de la escuela de Antioquía acusaban a la escuela de Alejandría de destruir el valor de la Biblia, tanto como historia del pasado y así, convertirla en una fábula mitológica.[39] En réplica, los alejandrinos tildaban de “carnales” a los de Antioquía por adherirse a la letra. Al revés de Orígenes, que descubre tipos en todos los detalles de la palabra inspirada, los de Antioquía establecieron como criterio fundamental “no reconocer en el Antiguo Testamento figuras de Cristo más que ocasionalmente. Admitían una prefiguración del Salvador sólo allí donde la semejanza era marcada y la analogía clara. Para ellos, los tipos son la excepción y no la regla”.[40]
Esta escuela logró su apogeo bajo la dirección de Diodoro de Tarso a finales del siglo IV. Juan Crisóstomo fue su discípulo más connotado y Teodoro de Mopsuestia el más extremista. Debido a su tendencia racionalista fue causa de que se convirtiera en fautora[41] de herejías: su fundador, Luciano, fue el maestro de Arrio.
Es interesante observar que como Arrio, otros herejes trataban de probar sus errores de una u otra manera. Por tanto, la escuela neoalejandrina adoptó, en el siglo IV d.C., en todos sus debates y polémicas teológicas, la interpretación gramático-histórico que propugnaba la escuela de Antioquía.[42] Atanasio fue uno de los representantes de esta nueva escuela neoalejandrina, en especial, en sus controversias contra Arrio. Sin embargo, la tensión que provocaba hacia los primeros principios de interpretación terminó por originar confusas especulaciones del tipo monofisitismo y del monoteletismo.[43]
Teodoro tenía puntos de vista muy liberales respecto de la Escritura, mientras que Crisóstomo considera sus partes como la infalible Palabra de Dios. La exégesis de Teodoro fue intelectual y dogmática; la de Crisóstomo más espiritual y práctica. El primero fue famoso como exegeta e intérprete; el segundo opacó a todos sus contemporáneos como orador de púlpito, y fue reconocido por el esplendor de su elocuencia. A Crisóstomo se le conoció con el apodo de “boca de oro”.[44]
Como principio exegético ambos vieron la necesidad de reconocer el sentido original de la Escritura a fin de sacar provecho espiritual de ella. No sólo le atribuyeron gran valor al sentido literal, sino que conscientemente repudiaron el método alegórico de interpretación. En la práctica exegética, Teodoro tenía una gran capacidad para ver en la Biblia el factor humano, pero lamentablemente su teoría de la inspiración lo llevó a negar la autoridad divina de varios libros. En contra de la alegoría, defendió el método gramático-histórico, con lo cual se adelantó en mucho a su época.[45]
Con el correr del tiempo, éste método gramático–histórico fue “revitalizado” como dice José María Martínez en su obra Hermeneútica Bíblica[46], por los reformadores. Lutero y Calvino Insistieron en que “la función del intérprete es exponer el texto en su sentido literal, a menos que la naturaleza de su contenido obligue a una interpretación figurada”.[47] Lutero dice las siguientes palabras cuando escribe:
Hay poderosas razones para mis sentimientos, especialmente en que no debiera ser ultrajada la forma de las palabras de Dios ni por hombre ni por ángel alguno; por el contrario, siempre que sea posible, ha de preservarse su significado más simple; y a no ser que de modo evidente el contexto muestre lo contrario, debe ser entendidas en su sentido propio, escrito.[48]
Como dato histórico, con la Reforma surge el grito de ¡Sola Scriptura! Ninguna otra escritura, ningún otro libro, ningún otro texto, sino solamente la Biblia se podía considerar Palabra de Dios. De allí que esta aseveración de Lutero se hace vida en este período de la historia: sensus literalis.[49] Por ello, Lutero, Calvino y Melanchton polemizan fuertemente contra la interpretación alegórica. Es muy interesante esta posición pues, lo que para los Padres de la Iglesia era el sentido verdadero – el sensus alegoricus o spititualis – con el cual actualizaban el Antiguo Testamento desde una perspectiva cristológica, para los Reformadores constituía un profundo rechazo de la manera de interpretar el texto.[50]
Para Lutero, la exégesis tiene como base el sentido literal y luego, es posible acceder al sentido espiritual a fin de “divertir, iluminar e ilustrar”.[51] Al respecto y en uno de sus lecturas sobre los Salmos (1518-1521) dice:
Fue muy difícil para mi romper con mi celo habitual por la alegoría. Sin embargo, estaba consciente de que las alegorías eran especulaciones vacías y, por decirlo así, espuma de la Escritura. Es solamente el sentido histórico que da a conocer la verdadera y sana doctrina.[52]
Este énfasis en el sentido literal se une a su convicción que el lenguaje bíblico es comprensible: “No hay retórica en el lenguaje de la Biblia”.[53] Otro elemento exegético a considerar en Lutero es que al haberse adherido al lema de la transparencia de la Biblia no desconoce, junto a los demás Reformadores, que la Biblia es un libro difícil:
Los estúpidos creen haber encontrado todo en la Biblia y dicen: “de qué me sirve…, ya sé todo…”. Sin embargo, para poder descubrir que el jardín es una nuez (nuncum) hay que meditar en él.[54]
Esto lo dice respecto que la Biblia debe ser comparada con una nuez. “Hay que romperla contra la roca que se llama Cristo para poder encontrar el núcleo dulce”[55]
Calvino es aún más enérgico en su oposición al método alegórico. El sentido histórico del texto, afirmaba, es el sensus verus.[56] Es más sistemático que Lutero en sus comentarios y su hilo conductor para la correcta interpretación de la Escritura está basado en 2 Tim.3:16-17. Afirmaba: “un comentario de un texto bíblico debe ser breve y transparente”.[57] Lo nuevo en Calvino para la interpretación del Antiguo Testamento es que opinaba que “hay muchos pasajes del A. T. que implícitamente pueden ser leídos como referencia a Cristo, pero no por esto pierden su valor histórico”.[58] Un ejemplo de ello, es su comentario a Génesis 3:15[59]:
Este texto es una excelente prueba de cuán grande es la ignorancia, el descuido, la negligencia de todos los maestros intérpretes, ligados al papado. Han traducido este pasaje, usando el género femenino en vez del género masculino o neutro. Nadie hubo entre ellos, que consultara los manuscritos hebreos o griegos, nadie que al menos comparara las copias latinas. Por este error se ha adoptado la peor lectura. Es por eso que se ha inventado la interpretación impía que asocia lo que fue dicho de la serpiente con la santa madre de Cristo. En las palabras de Moisés, sin embrago, no hay ambigüedad… Tampoco estoy de acuerdo con los que vinculan la palabra descendencia con Cristo. Como si el texto hubiera dicho que de la descendencia de la mujer (solamente) uno se levantaría para destrozar la cabeza de la serpiente… No, la palabra descendiente se refiere a todos los descendientes (Calvino 1564).[60]
La exégesis para Calvino del texto bíblico es solamente una faceta o fase de todo un proceso de interpretación. Él valorizaba y explotaba tanto la gramática del texto, como su aspecto referencial y su capacidad de generar una nueva práctica.[61] Quizás por ello, la frase que más resalta de este reformador es: “la primera labor de un intérprete es permitir al autor que diga lo que dice, en vez de atribuirle lo que nosotros pensamos que habría de decir”.[62]
IV.- EVALUACIÓN DE LOS MÉTODOS (según algunos autores)
Con el correr de la evangelización y el asentamiento de las comunidades cristianas fue cosa de tiempo que aparecieran, no sólo escuelas de interpretación sino que, además, corrientes teológicas que, apoyándose en dichas escuelas de interpretación formularán sus doctrinas para afirmar la fe de los creyentes. Para bien o para mal, cada uno de los teólogos decidió cómo utilizaba los métodos exegéticos a fin de, según ellos, defender y explicar los misterios de reino de Dios.
Interesante es que cada escuela aquí estudiada, aportó a la historia del cristianismo facetas que permitieron su expansión o, en algunas épocas puntuales, hacer volver a la comunidad a la fe cuando ésta se veía amenazada. Descartar alguna de las Escuelas apriori es tan nefasto como apoyarlas en su totalidad sin haberlas examinado aún en los puntos más controversiales.
Cuando se habla de evaluación es este punto, sólo se quiere indicar, para efectos del presente trabajo monográfico, cómo han visto otros cada una de estas escuelas, en particular la de Alejandría[63] y de Antioquía.
La alegoría en la actualidad es uno de los instrumentos más importantes en lo que la hermenéutica actual se llama relectura. Sin embargo, a pesar que nunca ha desaparecido, hay quienes tienen reparos en la utilización de éste método debido que “los interpretes hacen a un lado los hechos importantes de la historia bíblica y perjudican así el sentido claro de la Escritura”.[64] En el Libro Eventos del Porvenir de Pentecost aparece una cita de Fritsch que creo necesario exponer:
De acuerdo con éste método [el alegórico], el sentido literal e histórico de la Escritura se pasa por alto completamente, y cada palabra y evento se convierte en alegoría de alguna clase, bien para escapar de las dificultades teológicas o para defender ciertos puntos religiosos peculiares…”.[65]
Este texto calza de manera excelente si tuviésemos que aplicarlo a algún caso reciente. Quizás en la actualidad uno de los grupos religiosos que intentan defender ciertas bases teológicas muy particulares y que tiene su base exegética en la alegoría son los que predican y enseñan la teología de la prosperidad.
K. Grobel se ha referido a la alegoría como a un “arte camaleónico”.[66] Bernard Ramm dice al respecto: “la maldición del método es que oscurece el verdadero significado de la palabra de Dios”.[67] Quizás más agudo es el comentario de Dodd cuando agrega: “el empleo exagerado de la alegoría tiene un efecto empobrecedor y ruinoso. Es facilísimo rehuír el impacto de un pasaje difícil dándole un sentido natural. Todo admite cualquier significado y nada tiene contornos definidos”.[68]
Ante declaraciones tan fuertes, es natural pensar que el método alegórico es poco valorado, en especial en ámbitos conservadores. La pregunta entonces es: ¿por qué? La respuesta de manera general se puede responder mencionando los peligros[69] que encierra aferrase a una interpretación alegórica de la Escritura. A saber:
1. El método alegórico no interpreta la Escritura, sino que introduce “cualquier capricho”.[70]
2. La autoridad básica de la interpretación cesa de ser la de las Escrituras, y pasa a ser la mente del intérprete: es lector, entonces, queda “sometido, atado de manos y de pies al capricho del intérprete”.[71]
3. Uno se queda sin medio alguno para probar las conclusiones del intérprete. Abogar por este método, dice Ramm es “abrir la puerta a la especulación y a la imaginación casi incontrolables”.[72]
Para finalizar la evaluación de la escuela Alejandrina es que la utilización del método alegórico nos deja sin base alguna al quitar la autoridad de la Escritura y, por ende, nos deja a merced de la imaginación del intérprete.
Ahora bien, ¿Qué pasa con la escuela de Antioquía? Esta escuela que utiliza como método el gramático-histórico ha sido la que ha utilizado el segmento conservador de los teólogos evangélicos. M. S. Terry plantea que “al interpretar un documento es de primordial importancia descubrir quién fue su autor y determinar la época, el lugar y las circunstancias en que escribió”.[73] Este es parte del ejercicio exegético que la escuela gramático-histórica utiliza en su proceso de interpretación. Ramm la define como “lo que una palabra designa de costumbre, que sea socialmente reconocido, es el significado literal de dicha palabra”.[74] Es él mismo quien presenta una defensa respecto a la utilización del método gramático-histórico que me parece interesante de mencionar aquí[75]:
1. El significado literal de las oraciones es la forma normal de todos los idiomas.
2. Todos los significados secundarios de documentos, parábolas, tipos, alegorías y símbolos dependen para su propia existencia, del significado literal previo de los términos.
3. La mayor parte de la Biblia tiene sentido adecuado cuando se interpreta literalmente.
4. El enfoque literal no descarta ciegamente las figuras de dicción, símbolos, alegorías y tipos; sino, que, si la naturaleza de la oración así lo requiere, fácilmente acepta el segundo sentido.
5. Es el único método cónsono[76] con la naturaleza de la inspiración plenaria de la Biblia pues ésta enseña que el Espíritu Santo guió a los hombres a la verdad y los apartó del error.
Desde esta perspectiva, es el propio Ramm quien nos da tres ventajas de utilizar el método de la escuela de Antioquía[77]:
1. Establece la interpretación sobre hechos.
2. Ejerce dominio sobre la interpretación, similar a lo que hace la experimentación para el método científico.
3. Ha sido el que más éxito ha tenido en hacer clara la palabra de Dios. Con el literalismo de Lutero y Calvino, la luz de la Escritura se encendió literalmente.
Además de las ventajas que Ramm ha nombrado es posible, según Pentecost, agregar[78]:
1. Permite dar autoridad básica por la cual las interpretaciones pueden se probadas.
2. Libra tanto de la razón como del misticismo como requisitos para la interpretación.
Grandes hombres de la historia del protestantismo lo han utilizado. Entre ellos se pueden mencionar a Bruce, de Lightfoot, A. T. Robertson, Terry, Farrar, Schaff, Green, Wilson, etc.
Sin embargo, no se puede dejar de mencionar las críticas que recibe éste método. Tres son las grandes objeciones:[79]
1. El lenguaje de la Biblia frecuentemente contiene figuras literarias. Ejemplo de ello es la poesía.
2. El gran tema de la Biblia es Dios y su compromiso redentor con la humanidad. Dios es Espíritu; las más valiosas enseñanzas de la Biblia son espirituales.
3. El hecho de que el Antiguo Testamento es tanto preliminar como preparatorio para el Nuevo Testamento, es demasiado obvio para que requiera prueba.[80]
CONCLUSION
Quisiera iniciar mi conclusión tomando las palabras de Luis Alonso Schökel que dijo: “el método se inicia movido por la mentalidad y sigue siendo siempre sustentado por ella. En este sentido, ante tal interrogante y decisión, los teólogos de todos los tiempos han debido decidirse por tal o cual, lo que ha provocado, en el correr de la historia grandes debates y controversias”.[81]
Esta frase muestra que el surgimiento de las escuelas de interpretación fue producto de la necesidad de las comunidades cristianas primitivas de, primeramente, formular y leer el Antiguo Testamento de una manera cristológica; y, segundo, a fin de combatir y asentar las doctrinas cristianas ante los embates de grupos heréticos que surgieron al interior de ella.
Con el tiempo, estas dos escuelas principales: la Alejandrina y la de Antioquía han tenido y seguirán teniendo gran influencia en los distintos grupos dentro de la Iglesia cristiana.
En este sentido las grandes conclusiones que se pueden sacar de esta investigación son:
a) Filón estaba firmemente convencido que las enseñanzas del Antiguo Testamento podían combinarse con las especulaciones griegas. Su concepción básica era: el sentido literal es símbolo de cosas más profundas. Por ello, el sentido oculto es lo que importa.
b) Un elemento interesante en el trabajo exegético de Filón es la incorporación a su doctrina del logos de elementos estoicos. Evidente es, por tanto, la influencia ejercida por Filón en la interpretación cristiana de los primeros siglos y, en especial sobre la exégesis patrística.
c) La Escuela de Alejandría fue el más antiguo centro de ciencia sagradas en lo concerniente a la historia del cristianismo. Aun, cuando el método alegórico de interpretación, es heredado de los filósofos griegos en su intento de interpretar sus mitos y fábulas acerca de sus dioses.
d) Interesante es el hecho que Clemente siendo quién usó con mayor frecuencia el método alegórico, es Orígenes quien lo erigió como sistema.
e) Quienes ocupaban el método alegórico sentían una profunda reverencia por la Escritura.
f) Es novedoso saber que Clemente promovía dos principios exegéticos: a) la interpretación alegórica no debe descartar el sentido primero del texto, salvo cuando éste sea tal que contradiga lo que sabemos del carácter y la dignidad de Dios y, b) Cada texto ha de ser interpretado a la luz del resto de las Escrituras.
g) En cambio Orígenes planteaba como principios: a) Todo texto esconde misterios que han de ser descubiertos mediante la alegoría, b) Nada debe predicarse de Dios que sea indigno de Él, c) Cada texto ha de ser interpretado a la luz del resto de las Escrituras y d) Nada ha de afirmarse que sea contrario a la regla de fe.
h) Es paradójico, además, que en relación con los milagros narrados en la Escritura, Orígenes subraya la realidad histórica de dichos acontecimientos.
i) Como contraparte, la escuela de Antioquía nace como oposición a la escuela de Alejandría y a su método alegórico.
j) Esta escuela centraba cuidadosamente la atención en el texto mismo, en una interpretación literal y el estudio histórico gramatical de la Escritura.
k) Esta escuela no aceptaba que los textos tuvieran doble sentido, mas bien planteaban que había una conexión superior entre los procesos.
l) Interesante es la opinión que tenían ambas escuelas del otro: Algunos acusaban a la escuela de Alejandría de destruir el valor de la Biblia, tanto como historia del pasado y así, convertirla en una fábula mitológica.[82] En réplica, los alejandrinos llamaban de “carnales” a los de Antioquía por adherirse a la letra.
m) Debido a su tendencia racionalista de la escuela de Antioquía, fue causa de que se convirtiera en cuna de herejías.
n) El método gramático-histórico que practicaba la escuela de Antioquía fue revitalizado por los reformadores en el siglo XVI.
o) Interesante es ver que Lutero y Calvino Insistieron en que la función del intérprete es exponer el texto en su sentido literal, a menos que la naturaleza de su contenido obligue a una interpretación figurada.
p) En cuanto a los positivo o negativo de ambos métodos, es muy interesante la afirmación Hans de Wit cuando dice: “No debemos ser demasiados rápidos en nuestro rechazo de la alegoría. Tenemos que comprender que para poder leer el A.T. cristológicamente, la alegoría era una necesidad”.[83]
q) Cada uno de estos métodos tiene aspectos positivos o negativos, según sea la escuela de interpretación que adopte el exégeta. No es necesario hacer un recuento que ya está hecho en el punto IV de la presente trabajo monográfico. Sin embargo, a modo de síntesis, sólo mencionaré tres:
1. Bernard Ramm dice, criticando el método alegórico: “la maldición del método es que oscurece el verdadero significado de la palabra de Dios”.
2. Hablando a favor, es el mismo Ramm quién agrega: “Es el único método cónsono con la naturaleza de la inspiración plenaria de la Biblia pues ésta enseña que el Espíritu Santo guió a los hombres a la verdad y los apartó del error”.[84]
3. En contra de la Escuela gramático-histórica se plantea que el gran tema de la Biblia es Dios y su compromiso redentor con la humanidad. Dios es Espíritu; las más valiosas enseñanzas de la Biblia son espirituales.
Con respecto a la hipótesis inicial que dice: La escuela alegórica ha prestado poco servicio a la Iglesia cristiana. Mas bien, ha dado pié a movimientos extremos y heréticos que han dañado ciertas doctrinas de la Iglesia. Esta es refutada pues, se ha demostrado que uno de los aportes de la escuela Alejandrina, a través del método alegórico fue, en los albores de la cristiandad, aproximarse a una lectura cristológica del Antiguo Testamento. Y, por otra parte, una de las mayores herejías que ha debido combatir la Iglesia, como la arriana, fue producto de la interpretación gramático-histórica y no, curiosamente, de la alegórica; aún cuando, en la actualidad es la base de un movimiento muy controversial: la prosperidad. Esto, nos hace pensar en que no es el método el que realiza las herejías sino son los exégetas y teólogos, aun cuando, la injerencia del método ayuda mucho a este respecto.
Me hubiera gustado abordar el tema más en profundidad, con ejemplos escriturales de cómo fue utilizado cada método. Quizás sea bueno profundizar en ello con ejercicios prácticos. Otro aspecto fue la escasa literatura que aborda este tema, puesto que la mayoría de los autores que se dedica escribir sobre hermenéutica lo hace desde una perspectiva más práctica, eso sí, careciendo de elementos metodológicos para la aplicación de la interpretación de la Escritura por parte del lector. Aun así, pude encontrar buen material para trabajar.
Finalmente, al terminar la investigación no me cabe ninguna duda que el método más seguro para interpretar la Escritura es el gramático-histórico, o dicho en clave histórica: La escuela de Antioquía. Esta permite que el exégeta tenga un parámetro que lo restringe en sus conclusiones y análisis, permitiéndole con ello, demostrar sus conclusiones; lo cual obliga al exégeta a ser riguroso en su proceso exegético. Como dice Ramm: “Ejerce dominio sobre la interpretación, similar a lo que hace la experimentación para el método científico”.[85] Esta es quizás, a mi modo de ver, la gran ventaja entre el método alegórico y el gramático-histórico.
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[1] Shökel, L. Alonso. Hermenéutica de la Palabra I – Hermenéutica Bíblica. Madrid, España: Ediciones Cristiandad, 1986. Pág. 27-28.
[2] Quasten, Johannes. Patrología I. Madrid, España: Biblioteca de Autores Cristianos, 1968. Pág. 316.
[3] Croatto, J. Severino. Hermenéutica Bíblica. Buenos Aires, Argentina: Grupo Editorial Lumen, 2000.Pág.13
[4] Ibid.
[5] Berkhof, Luis. Principios de Interpretación Bíblica. Grand Rapids, E.E.U.U.: Editorial T.E.L.L., 1989. Pág. 6
[6] Quasten, Op. Cit. Pág. 318.
[7] Ibid. Pág. 317.
[8] Ibid.
[9] Terry, M.S. Hermenéutica Bíblica. México, D.F.: Casa Unida de Publicaciones, 1958. Pág. 14
[10] Ibid.
[11] ¿Cuál es la Historia de la Interpretación bíblica? http://www.metodistalibre.org/EstudioInd/ leccion9.htm
[12] González, Justo L. Historia del Pensamiento Cristiano – Tomo 1. Miami, Florida: Editorial Caribe, 1992. Pág.43.
[13] Ibid.
[14] Ibid. Pág.43-44.
[15] Ibid. Pág.44.
[16] Ibid.
[17] Ibid. Pág.45.
[18] Ibid.
[19] Quasten, Op. Cit. Pág. 317
[20] Según José María Martínez, la alegoría es una ficción mediante la cual una cosa representa o simboliza otra distinta. Puede considerarse, agrega, como una metáfora ampliada.
[21] Ibid.
[22] Ibid.
[23] Ibid. Pág. 318.
[24] Son explicaciones breves de pasajes difíciles.
[25] Son sermones sobre capítulos o pasajes seleccionados de la Biblia.
[26] González, Op. Cit. Pág. 194 - 195.
[27] Ibid. Pág. 202.
[28] Ibid. Pa´g.207.
[29] Ibid.
[30] Ibid. Pág. 209.
[31] Ibid. Pág. 210.
[32] De Wit, Hans. En la Dispersión el Texto es Patria. San José, Costa Rica: Universidad Bíblica Latinoamericana, 2002. Pág. 69.
[33] Ibid.
[34] Quasten, Op. Cit. Pág. 429.
[35] Berkhof, Luis. Principios de Interpretación Bíblica. Grand Rapids, E.E.U.U.: Editorial T.E.L.L., 1989. Pág. 11.
[36] Quasten, Loc. Cit.
[37] http://www.ecclesia.com.br/biblioteca/padres_da_igreja/padres_de_la_iglesia.htm
[38] Dilthey, Wilhelm. Dos Escritos sobre hermenéutica. Madrid, España: Ediciones Istmo, 2000. Pág. 47.
[39] Ibid. Pág. 430.
[40] Ibid.
[41] Según el Diccionario de la Real Academia de la lengua Española, 1992, Edición Electrónica la palabra Fautora significa: “El que favorece y ayuda a otro. Hoy se usa más generalmente en sentido peyorativo”.
[42] Quasten, Johannes. Patrología II. Madrid, España: Biblioteca de Autores Cristianos, 1977. Pág. 4
[43] Ibid. Pág. 5
[44] http://centraldesermones.com/Estudios/e35.htm
[45] Ibid.
[46] Martínez, José M. Hermeneútica Bíblica. Terrasa, Barcelona: editorial CLIE, 1994. Pág. 122.
[47] Ibid.
[48] Ibid.
[49] Se traduce como: sentido histórico.
[50] De Witt, Op. Cit. Pág. 77.
[51] Ibid. Pág. 78.
[52] Ibid. Pág. 79.
[53] Ibid.
[54] Ibid. Pág. 80
[55] Ibid.
[56] El verdadero sentido.
[57] De Witt, Loc. Cit.
[58] Ibid. Pág. 81.
[59] Texto de Gn.3:15: Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. (RV’60)
[60] De Witt, Op. Cit. Pág. 81.
[61] Ibid. Pág. 82.
[62] Martínez, Op. Cit. Pág. 123.
[63] Para este ítem, la escuela de Filón se incorpora a la escuela alejandrina pues éste último influyó en los inicios de la escuela alejandrina.
[64] De la Fuente, Tomás. Claves de Interpretación Bíblica. El Paso, TX, U.S.A.: Casa Bautista de Publicaciones, 1999. Pág. 33.
[65] Pentecost, J. Dwight. Eventos del Porvenir. Miami, Florida: Editorial Vida, 1977. Pág. 3
[66] Martínez. Op. Cit. Pág. 68.
[67] Ibid. Pág. 73.
[68] Ibid.
[69] Para ello, es muy interesante lo que menciona Pentecost en su Obra “Eventos del Porvenir”.
[70] Cita de Terry en Pentecost, Op. Cit. pág. 4.
[71] Cita de Farra. Ibid.
[72] Ibid.
[73] Terry. Op. Cit. Pág. 41.
[74] Pentecost. Op. Cit. Pág. 7
[75] Ibid.
[76] Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, cónsono quiere decir que tiene relación de conformidad.
[77] Pentecost, Op. Cit. Pág. 8.
[78] Ibid.
[79] Ibid. Pág. 10.
[80] No es materia de la presente monografía rebatir estas posturas sino solo informar que existen.
[81] Cita tomada de la página 4 de la presente monografía.
[82] Ibid. Pág. 430.
[83] Cita tomada de la página 17 de la presente monografía.
[84] Cita tomada de la Página 20 de la presente monografía.
[85] Cita tomada de la página 20 de la presente monografía.
